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Juan Luis Vassallo también
incluye en su producción una corta pero significativa
serie de medallas conmemorativas. Sabido es que se trata de un
género minoritario y, acaso por ello e incluso por las
dimensiones en que se materializa, ha sido considerado por muchos
como arte menor o secundario. Sin embargo, la medallística
requiere el suficiente conocimiento y dominio de la técnica
para representar en un mínimo espacio de forma circular
el tema que se desea conmemorar.
Vassallo, fiel a su línea, combina en sus medallas las
características tradicionales del género con un
modelado moderno y actual. Así, dispone siempre la conmemoración
en el anverso, casi siempre con el retrato del personaje aludido
y una representación simbólica en el reverso, con
un motivo alusivo al tema.
Sería en 1952, con motivo de su nombramiento como académico
de número de la Real Academia de Bellas Artes de Santa
Isabel de Hungría de Sevilla, cuando donó a dicha
institución una medalla que había modelado tres
años antes para conmemorar el tercer aniversario de la
muerte del insigne imaginero Juan Martínez Montañés.
Se trata de una obra estimable por todos los conceptos. En el
anverso representó la figura del maestro sevillano reproduciendo
los rasgos inmortalizados por Velázquez en su cuadro del
Museo del Prado. En el reverso, una bellísima alegoría:
la Inmaculada de la Catedral sevillana, conocida por la "cieguecita",
luce sobre un pedestal flanqueada por dos ángeles, que
simbolizan respectivamente el arte y el sentimiento místico,
exacta definición de la obra montañesina.
La medalla fua acuñada por la Casa de la Moneda en 1955
y puede contemplarse en la sala de juntas de la Academia.
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