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En la línea de retratos
raciales influidos por la estética del escultor Julio
Antonio iniciada con la Cabeza de vieja
(la Jeroma) y continuada con trabajos como Mujer
abulense, Manuel Machado o Aguilar Catena, este Busto
de gitano joven, aunque cronológicamente posterior, viene
a suponer la culminación del proceso de producción
de este tipo de trabajos.
El retrato, de evocación romana por su disposición
y, sobre todo, por la torsión de la cabeza, condensa todos
los rasgos de una estirpe y su carácter bravío:
el pelo revuelto, los labios fruncidos y el gesto altivo hacen
de éste un verdadero bronce de raza gitana.
Desde el primer momento esta obra tuvo una gran acogida de crítica
y público como lo prueba el hecho de su participación
en numerosas exposiciones y certámenes, entre las que
destacamos la Exposición de Arte español contemporáneo
celebrada en El Cairo en 1950. Finalmente, Juan Luis Vassallo
donaría el retrato a la Academia de Bellas Artes de Cádiz
en 1984 con motivo de su ingreso como Académico de Honor
en dicha corporación, de la que ya era miembro de número
desde 1939. |