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En 1946 el Ayuntamiento de Sevilla
encargó a Vassallo la realización de una estatua
para una fuente dedicada a Ceres en la Plaza de la Encarnación.
El escultor gaditano realizaría una figura de bulto redondo,
pero con estricto punto de vista frontal, dada su ubicación,
y constituye uno de sus escasos trabajos de tema mitológico.
La diosa, protectora de frutos y flores, aparece desnuda de
cintura para arriba, en delicado contraposto, tapadas las piernas
con una túnica de suaves pliegues y recogiendo con amor
en su regazo unas frutas. Majestuosa, Ceres nos transporta a
la severidad del mundo clásico por su serenidad y su
compostura divinas.
La fuente fue desmontada al demolerse el edificio del Mercado
de la Encarnación al que estaba adosada, sufriendo la
escultura graves desperfectos. Afortunadamente, por iniciativa
de D. José Hernández Díaz, presidente de
la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría,
fue restaurada y colocada en el actual Museo de la Academia.
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