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La Niña de la piedra constituye
el más claro reflejo de la filosofía de Vassallo
respecto al arte, a saber, que las obras motivadas por la observación
"son por su espontaneidad muy propicias a la escultura y
poseen un soplo de vida esencial en las obras artísticas
cuyo móvil es la Naturaleza".
En efecto, se trata de una figura totalmente inspirada en el
natural, pues se la sugirió un grupo de chiquillas que
lanzaban piedras al mar en la playa gaditana. Destaca poderosamente
la gran perfección de movimiento, su exquisita y sabia
composición en espiral, así como el acierto en
la elección del punto de reposo de la figura. De este
modo, elimina toda artificiosidad y nos queda una muchacha grácil,
perfecta y nada forzada, con delicadísimo contraposto
y, por encima de todo, completamente natural.
La Niña de la piedra lidera un conjunto de desnudos femeninos
basados en la observación directa y caracterizados por
la espontaneidad y sencillez entre los que destacan Desnudo
con cisne, Pudor, Gades, Lavandera,
Bañista bronceándose, Bañista descansando,
Mujer recostada, Mujer apoyada, Torso de muchacha desnudándose
o Torso de mujer recogiéndose el pelo. |