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La medalla conmemorativa más
laureada y conocida de Vassallo es la que dedicó en 1978
a la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid con motivo
del ciento cincuenta aniversario de la muerte del genial pintor
aragonés.
Para el anverso pensó Vassallo en la interpretación
en bajorrelieve de alguno de los autorretratos de Goya, ya que
en éstos se funde el personaje con su propia obra. Así,
no dudó en decidirse por el que figura al frente de "Los
Caprichos", en el que aparece de perfil y cubierto con chistera,
pues es "el que más se presta para trasladarlo a
la medalla". Para el reverso, Vassallo eligió un
motivo sugerente a la vida y la muerte del pintor: la Ermita
de San Antonio de la Florida, panteón de Goya, rodeado
de un verde tapiz de césped y arboleda. En la parte inferior
coloca las fechas representativas de la conmemoración:
1828-1978.
El resultado final es de un gran acierto y demuestra el perfecto
conocimiento de la difícil técnica medallística.
Así, vemos a Goya con la expresión penetrante y
voluntariosa, enmarcado por las grandes y sencillas formas de
ropaje y chistera. En el reverso aúna armónicamente
la firmeza y la rigidez de líneas y planos arquitectónicos,
que se van haciendo delicados hasta perderse con la arboleda
que enriquece y ambienta el conjunto.
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