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Se trata de su primera obra de entidad
en esta materia. La imagen es original y atrevida: el rostro
muy joven, casi es el de una niña; el pelo ondulado, realizado
con talla suelta y segura; el ropaje se muestra bien logrado,
abriéndose a la espalda para cerrarse sabiamente bajo
la mano derecha. Con todo, la pose adoptada resalta sobre las
otras cualidades de la obra: el clásico contraposto sobre
la pierna derecha y el atrevido giro del torso hacia la izquierda,
bien marcada la cintura, hacen de esta imagen una de las más
hermosas y audaces de Vassallo. |