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Ganadora de la Primera Medalla
de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1948. La
obra está concebida como un tributo y homenaje a su tierra
natal y se la sugirió, hecho constante en sus trabajos,
una muchacha que miraba al mar en la playa gaditana. En ella
queda reflejada, por una parte, la luz deslumbradora de Cádiz
en sus entornados ojos, que protege del sol con su mano derecha
y, por otra, el aire siempre presente en esta tierra, que azota
la tela colgada de su antebrazo izquierdo y agita los cabellos.
Gades une a su correctísimo dibujo un modelado
preciso y eficaz resultando un desnudo integral de figura bien
plantada.
De esta escultura se realizó
una reproducción en bronce de cuatro metros de altura
que fue colocada, por iniciativa de la Autoridad Portuaria de
la Bahía de Cádiz, en el Paseo Marítimo
Pascual Pery. Otra figura en piedra caliza se encuentra actualmente
en el Museo de Bellas Artes de Cádiz. |